¿Puede el gobierno decirle a su iglesia qué hacer?

By Analiese Rivera

La mayoría de los pastores nunca imaginó que pasaría tiempo pensando en regulaciones gubernamentales. Sin embargo, en el momento en que su ministerio toma forma, descubre que el gobierno parece tener voz en casi todo, desde cuentas bancarias, nómina, propiedad, e incluso la forma en que se manejan las donaciones.

Esto plantea una pregunta natural: ¿Puede el gobierno realmente decirle a su iglesia qué hacer?

Lo que realmente dice la ley

En los Estados Unidos, las iglesias están protegidas de manera especial bajo la Primera Enmienda. El gobierno no puede interferir con su doctrina, su adoración ni su misión. Su derecho a reunirse, predicar y operar como ministerio nace de esa libertad constitucional.

Sin embargo, el gobierno sí puede establecer reglas relativas al estado legal y financiero de su organización. Esto incluye cómo se reciben las donaciones, cómo se les paga a los empleados y cómo su iglesia maneja la propiedad. La distinción clave es esta: el gobierno regula lo que es legal, no lo que es espiritual.

Comprender los “principios neutrales del derecho”

Cuando surgen disputas que involucran a una iglesia, los tribunales aplican lo que se conoce como principios neutrales del derecho. Esto significa que los jueces resuelven disputas relacionadas con las iglesias utilizando principios legales estándar y objetivos, en lugar de interpretar las Escrituras o la doctrina de la iglesia.

Por ejemplo, si dos juntas de una iglesia reclaman la propiedad de un edificio, el tribunal examinará escrituras, estatutos y registros de incorporación estatal, en lugar de los argumentos teológicos. Este enfoque protege a las iglesias de la intromisión del gobierno en sus creencias, mientras asegura la equidad bajo la ley.

Esta es una de las razones por las que es tan importante contar con documentos de gobierno sólidos. Sus documentos de incorporación, estatutos y políticas sirven como evidencia legal que el tribunal puede usar para respetar las decisiones internas de su iglesia sin entrar en asuntos de fe.

El papel de la estructura legal

Toda iglesia tiene dos partes. Está la iglesia espiritual, que es el cuerpo de creyentes, y la iglesia legal, que es la entidad incorporada reconocida por el Estado.

Cuando estas dos partes trabajan juntas de manera adecuada, la iglesia puede prosperar tanto espiritualmente como legalmente. La incorporación le da a su iglesia una estructura clara para el liderazgo, la responsabilidad y la protección frente a responsabilidades legales. Le permite a su ministerio abrir cuentas bancarias, poseer propiedad y proveer documentación adecuada a los donantes, todo ello mientras se mantiene la autoridad bíblica.

En otras palabras, constituir una estructura legal no le confiere al gobierno el control. Crea un escudo que ayuda a su ministerio a operar de manera segura dentro de la ley.

Cuando las iglesias enfrentan problemas

Las iglesias enfrentan problemas cuando se borra la línea entre el lado espiritual y el lado legal del ministerio. Un pastor puede omitir la incorporación, pensando que eso demuestra una mayor fe. Otro puede evitar establecer estatutos, creyendo que solo la Palabra de Dios debe guiar a la iglesia.

Aunque esto suena noble, deja a la iglesia sin protección. Si surge un problema legal, como una demanda, una reclamación por lesiones o una disputa de propiedad, el gobierno no dispone de un marco para determinar quién representa a la iglesia. Esto puede exponer al pastor o a los miembros de la junta a responsabilidad personal.

Mantener el equilibrio correcto

La mejor protección para su iglesia es operar con integridad, estructura y claridad. Incorpore su ministerio, adopte estatutos claros y mantenga el cumplimiento de los requisitos del IRS y del estado. Estos pasos no invitan al control del gobierno. En realidad, ayudan a prevenirlo.

Aquí hay dos maneras prácticas de hacerlo:

  1. Incluya una cláusula sobre actividades prohibidas en sus estatutos.
    La cláusula de actividades prohibidas se centra en las doctrinas y creencias sinceramente sostenidas por la iglesia como fundamento para defenderla frente a legislaciones que obliguen a los creyentes a participar en actividades contrarias a las Escrituras.

    También ayuda a proteger su estatus de exención de impuestos al declarar que su iglesia no participará en actividades inconsistentes con su propósito exento, como campañas políticas o beneficios privados.
  2. Adopte una política de resolución de conflictos.
    Defina un proceso bíblico para resolver disputas dentro de su iglesia antes de que lleguen a un tribunal. Esto no solo refleja sabiduría bíblica, sino que también ayuda a asegurar que los desacuerdos internos permanezcan dentro de la familia de la iglesia y no se conviertan en batallas legales públicas.

Una iglesia bien organizada demuestra que honra tanto el llamado espiritual como la responsabilidad terrenal. La Escritura nos recuerda: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Marcos 12:17). El gobierno no define su misión; Dios lo hace. Pero una buena administración significa saber dónde están los límites y mantenerse fiel en ambos lados.

Un pensamiento final

Ningún gobierno puede decirle a su iglesia cómo predicar, adorar o servir. Pero las leyes que existen están ahí para ayudarle a construir una base lo suficientemente sólida como para resistir pruebas y perdurar durante generaciones. El objetivo no es temer la regulación, sino comprenderla y utilizarla a su favor.


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