07 Feb 2019

3 Mitos del 501(c)(3)

Raul Rivera

Al terminar nuestra conferencia en Detroit, el pastor Mark se me acercó con una mirada de preocupación en su cara, y comenzamos a platicar. Durante el transcurso de dicha conversación, el pastor Mark me contó que había estado investigando en línea si su iglesia debía molestarse en solicitar el reconocimiento de exención de impuestos 501(c)(3).

Había leído y escuchado los argumentos de ambos lados del péndulo sobre por qué una iglesia debía o no debía solicitarlo. Cuando se topó con nuestro sitio web, decidió que tenía que obtener más información... más que nada por curiosidad.

¡No Está Solo!

Muchas veces platico con pastores que desafortunadamente, están mal informados sobre lo que implica realmente el reconocimiento de exención de impuestos 501(c)(3) y el impacto que este tendrá sobre sus iglesias. Los pastores a menudo buscan nuestra ayuda con la esperanza de aclarar sus preguntas cargadas de dudas sobre la legislación fiscal y el cumplimiento de la iglesia. Por esa misma razón, hice una lista con 3 de los mitos más comunes que les he escuchado a los pastores de todo el país con respecto a las iglesias y el reconocimiento de exención de impuestos 501(c)(3).

3 Mitos Comunes

Mito #1: “Obtener la aprobación 501(c)(3) significa que mi iglesia se convertirá en una “iglesia controlada por el estado”; por lo tanto, el gobierno podrá decirme que puedo predicar.”

Cuando investigamos en Internet si una iglesia debe o no debe obtener el reconocimiento de exención de impuestos 501(c)(3), no es difícil encontrar opiniones que hablan en contra de él. Algunos afirman que cuando una iglesia se incorpora y obtiene el estado 501(c)(3), hace que la iglesia se convierta en una organización bajo el control del estado. Esta postura está completamente infundada. Estas opiniones no distinguen la diferencia entre el Cuerpo de Cristo (miembros de la Iglesia) y la corporación (una entidad completamente separada de los miembros).

La afirmación de que la incorporación o el estatus 501(c)(3) hace que la iglesia “deje de ser bíblica porque la pone bajo la autoridad del gobierno”, no tiene validez teológica porque su premisa para definir la iglesia de Cristo es incorrecta.

Como miembros del Cuerpo de Cristo, debemos vivir en paz con, y estar sujetos a, la autoridad que Dios estableció (Romanos 13; 1Timoteo 2:1-3; 1 Pedro 2:13-17). Nos encontramos con que no hay nada en la sección 501(c)(3) que nos haga violar alguna de las leyes de Dios. No nos obliga a suavizar el evangelio ni tampoco nos impide predicarlo.

Sencillamente, eleva el nivel de rendición de cuentas, el cual es necesario para combatir el creciente problema provocado por el uso indebido del reconocimiento de exención de impuestos utilizando el modelo de iglesia. De hecho, por esta razón el Congreso aprobó la sección 7611, que ahora establece que las iglesias no incorporadas serán tratadas como si fueran incorporadas a efectos fiscales.

Aunque muchos de los que afirman que recibir el estatus 501(c)(3) carece de fundamento en la Escritura son sinceros, sus afirmaciones están basadas en ideas anticuadas de consideraciones jurídicas que no toman en cuenta las tendencias actuales que están establecidas en la jurisprudencia, la cual afecta nuestro sistema legal y la manera como el IRS hace cumplir la ley.

Mito #2: “Obtener la aprobación 501(c)(3) podría forzar a mi iglesia a participar en actividades que no tolera.”

Actualmente, todos los estados reconocieron oficialmente los matrimonios entre personas del mismo sexo. A muchos pastores con los que he hablado les preocupa que si obtienen el estatus 501(c)(3) sus iglesias se verían obligadas a participar en actividades que no toleran. Aunque se trata de una preocupación válida de los pastores y las iglesias, esta postura no es totalmente cierta.

Aunque las iglesias tienen la protección de la Primera Enmienda a la libertad religiosa, un número creciente de estados están haciendo cambios a las leyes estatales que favorecen el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque no hay nada dentro de la sección 501(c)(3), o del código fiscal en ese sentido, es decir, obligar a las iglesias a participar en actividades que no toleran, creemos que llegó el momento para que todas las iglesias, hayan obtenido o no el estatus 501(c)(3), estén preparadas para lo que está por venir.

La iglesia está llamada para ser la cabeza y no la cola. Por lo tanto, creemos que su iglesia puede prepararse y protegerse a sí misma implementando lo siguiente:

1. Agregar una “Cláusula de Actividades Prohibidas” a la constitución y estatutos de su iglesia.

Esta cláusula se limita a establecer que su iglesia tiene prohibido participar en actividades que violen sus doctrinas escritas. Además, la iglesia también tiene prohibido tolerar, promover o permitir que cualquiera de sus bienes sea utilizado para realizar actividades que violen sus doctrinas escritas.

2. Establecer sus doctrinas escritas.

Las doctrinas escritas están separadas de su constitución y estatutos. Sus doctrinas deben de describir detalladamente la manera en la que las creencias específicas de la iglesia se efectúan cotidianamente.

Mito #3: “No es obligatorio obtener la aprobación 501(c)(3).”

Con tan solo realizar una pequeña búsqueda en Internet, encontrará muchos grupos que afirman que las iglesias no tienen que solicitar el 501(c)(3) debido a la sección 508(c)(1)(a). Estos grupos tienen la noción equivocada y mal informada de que por el simple hecho de no solicitar el estatus 501(c)(3), la entidad de la iglesia no está obligada a satisfacer ninguno de los requisitos de la sección 501 y que el IRS no puede revocar su estatus de exención.

Sin embargo, esto es simplemente incorrecto.

Es cierto, la sección 508(c)(1)(a) dispone que las iglesias no tienen la obligación de solicitar el estatus 501(c)(3). Sin embargo, en un caso presentado ante la Corte Fiscal de los Estados Unidos (Jack Lane Taylor vs. Comisionado), la corte dictaminó que la “Sección 508(c)(1) solamente libera a las iglesias de tener que solicitar una carta de determinación favorable con respecto a su estatus de exención tal como lo exige la sección 508(a).”

Ninguna parte de la sección 508(c)(1) libera a la iglesia de tener que satisfacer los requisitos de la sección 501(c)(3).

Cuál es nuestra postura al respecto?

En mi firme y honesta opinión, creo que solicitar el estatus 501(c)(3) es la mejor defensa de la Primera Enmienda que está a disposición de su iglesia.

Cuando usted solicita el estatus 501(c)(3), la documentación de su organización y de gobierno (artículos de incorporación, constitución y estatutos, doctrinas escritas, etc.), se vuelve parte de su registro público.

Podemos revisar el caso judicial Bernstein vs. Ocean Grove. Ocean Grove, un centro de retiro metodista en Nueva Jersey, fue obligado a permitir que se celebrara un matrimonio entre personas del mismo sexo en su centro de retiro porque estaba incorporado como una organización secular (en lugar de una religiosa), además de que no tenía ninguna doctrina escrita.

El caso hubiera sido muy distinto si Ocean Grove se hubiera consolidado como una entidad religiosa en sus documentos de gobierno.

Por lo tanto, cuanto usted solicita su estatus 501(c)(3) y tiene una redacción religiosa sólida en su documentación organizacional y de gobierno, todo esto será incluido en su registro público, dándole a sus derechos que le otorga la Primera Enmienda una fuerte defensa.

Por qué hacemos lo que hacemos

Después de que el pastor Mark expresó sus preocupaciones y dudas iniciales ese día en Detroit, me dijo con lágrimas en los ojos que ese día había sido el mejor día en la existencia de su iglesia. Me dijo que la información que recibió durante la conferencia no lo había hecho sentir abrumado y agobiado, sino que le había dado una sensación de paz y gracia por primera vez con respecto al cumplimiento de su iglesia y la solicitud del estatus 501(c)(3).

Salí de la conferencia de Detroit maravillado por la oportunidad que Dios me había dado de servir a cientos de miles de pastores como el pastor Mark. Ruego porque usted experimente la misma paz y gracia que el pastor Mark experimentó ese día. Por favor envíenos un comentario ¡y díganos cómo podemos servirle!

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Bendiciones,
Raul Rivera

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